Cómo escribir una publicación de LinkedIn que la gente lea hasta el final
LinkedIn ha cambiado lo que premia. El feed ahora lee la publicación, entiende para quién es, se la enseña a un grupo pequeño de esas personas y la lleva a más gente cuando se paran, pulsan "ver más" y leen hasta el final. El consejo genérico que podría haber escrito cualquiera es justo lo que frena.
Esta guía repasa el mismo método que sigue el generador de arriba: una idea para un lector, un tipo de publicación que tus datos puedan sostener, un hook que se gane el clic, un cuerpo escrito como hablas y una sola petición al final. La herramienta solo usa los datos que tú escribes, así que una idea concreta da una publicación concreta, y tienes tres usos al día gratis. Para ver una semana de publicaciones terminada para tu negocio, prueba la demo gratis.
Empieza por una idea para un lector
Antes de escribir nada, completa esta frase: después de leer esto, mi lector entenderá que... Si no cabe en una línea, la publicación habla de dos cosas y no hará bien ninguna. Ponle nombre al lector. "Dueños de pymes" se queda muy abierto; "dueños de una clínica dental que todavía publican a mano" le da al feed, y al lector, algo que reconocer.
Los mejores temas salen de cruzar una pregunta que tus clientes ya te hacen con algo que tú sabes responder. Repasa las preguntas de las llamadas, las objeciones antes de una venta y los errores que corriges a tus clientes. Algo concreto que nadie ha preguntado no le sirve a nadie.
Elige un tipo de publicación que tus datos puedan sostener
Una publicación es de un solo tipo. Si es una historia, es solo la historia; si es un proceso, es solo el proceso. Elige el tipo según lo que tienes de verdad, nunca según lo que suena mejor.
- Un momento del trabajo y lo que te enseñó: un momento real (una venta perdida, una contratación que salió mal, un encargo que salió bien) contado sin rodeos, y la lección dicha una vez.
- Cómo conseguimos un resultado concreto: primero el resultado, luego los pasos exactos, tan claros que el lector pueda copiarlos. Necesitas un resultado real que puedas nombrar.
- Errores y cómo arreglarlos: los errores que comete tu lector cuando persigue algo, cada uno con su solución. Necesitas errores que hayas visto de cerca.
- Una opinión con la que medio sector no estará de acuerdo: tu postura dicha sin adornos y el razonamiento que sale de tu trabajo. Solo si de verdad la defiendes.
- La pregunta de un cliente respondida en público: la pregunta tal como te la hacen y una respuesta honesta y completa.
- Un caso contado como historia: el problema del cliente, qué estaba en juego, qué hiciste y el resultado, con cifras reales solo si las tienes.
Gánate el clic con las primeras líneas
LinkedIn enseña más o menos los primeros 210 caracteres de una publicación, o sus primeras 3 líneas si haces saltos pronto, y esconde el resto detrás de "ver más". Esa apertura tiene una sola misión: que el lector adecuado no tenga más remedio que pulsar. Enseña lo justo para que se vea el valor y guarda la respuesta para el cuerpo.
Las aperturas que funcionan se apoyan en un mecanismo claro. Dos cosas que no deberían ir juntas ("Subimos los precios y perdimos menos clientes"). Una decisión contada sin su motivo ("Hemos dejado de hacer presupuestos gratis"). El momento en que algo cambió ("La llamada que me hizo rehacer nuestra forma de recibir clientes llegó un martes"). Todas tienen peso real: un resultado, un problema de verdad, el primer instante de una historia o una opinión que vas a defender.
No empieces con un título, un saludo, un "me alegra anunciar" ni una pregunta retórica. No te inventes una cifra, un resultado ni una cita para que el hook pegue más: el cuerpo tiene que cumplir todo lo que promete la apertura. Para ver dónde cae tu corte, pega el borrador en el formateador de texto para LinkedIn, y si buscas más aperturas, prueba el generador de hooks.
Escribe el cuerpo como hablas
Escribe para alguien que no te conoce de nada. Después del hook, dale el contexto que necesita y desarrolla la historia, la opinión o el proceso en el orden en que el lector vive el problema. El contexto no se salta, y tampoco es tu biografía.
Usa palabras de conversación, voz activa y los conectores que salen al hablar: así que, pero, porque. Deja como mucho tres frases por párrafo y separa ideas, no cada frase.
Permítete como mucho un giro por publicación: un "no es esto, es aquello" o una tanda de frases cortas seguidas. Mete al menos algo que solo tú podrías haber escrito: lo que te dijo un cliente, algo que has visto en tu trabajo, una cifra que es tuya. Si te falta un dato, escribe sin él. No lo adivines.
La extensión la marca el contenido. LinkedIn admite 3.000 caracteres, y una publicación que se lee entera ocupa lo que necesita su idea y ni una línea más. Quita lo que repite, lo que rellena y lo que se va hacia otro tema.
Termina con una sola petición que encaje con la publicación
Cada publicación acaba cerrando su idea y pidiendo una sola cosa, con naturalidad, en una o dos frases y ligada al tema exacto. Lo que pides depende de en qué punto del camino del lector está la publicación.
| Etapa del post | Para qué sirve | La petición |
|---|---|---|
| Arriba | Que te conozcan: historias, opiniones, momentos del trabajo | Que te sigan por lo concreto que traerán tus próximas publicaciones, o un recurso gratis que puedas enviar al momento |
| En medio | Ganar confianza: procesos, errores y soluciones, opiniones sobre el mercado | Un recurso, o una palabra clave para comentar o mandar por mensaje a cambio de algo concreto |
| Abajo | Convertir: casos, objeciones, preguntas de clientes | Reservar una llamada o una demo |
- Etapa del post
- Arriba
- Para qué sirve
- Que te conozcan: historias, opiniones, momentos del trabajo
- La petición
- Que te sigan por lo concreto que traerán tus próximas publicaciones, o un recurso gratis que puedas enviar al momento
- Etapa del post
- En medio
- Para qué sirve
- Ganar confianza: procesos, errores y soluciones, opiniones sobre el mercado
- La petición
- Un recurso, o una palabra clave para comentar o mandar por mensaje a cambio de algo concreto
- Etapa del post
- Abajo
- Para qué sirve
- Convertir: casos, objeciones, preguntas de clientes
- La petición
- Reservar una llamada o una demo
Lo que conviene dejar fuera
La negrita y la cursiva en LinkedIn son caracteres Unicode especiales, y los lectores de pantalla se atascan con ellos. Úsalas para una o dos palabras como mucho, o no las uses.
- Los hashtags. En LinkedIn ya no ayudan al alcance, así que no ponemos ninguno en una publicación de LinkedIn.
- Los cebos para interactuar: "¿estás de acuerdo?", "¿opiniones?", "dale like si", "compártelo". El feed los ignora y el lector los detecta.
- Los enlaces en el cuerpo. Si necesitas uno, ponlo en una sola línea al final del todo.
- Los emojis decorativos, las rayas largas y el resumen forzado que repite la publicación.
- Cualquier cifra, cliente, fecha o cita que no puedas respaldar.
Elige una imagen que encaje con el tipo de publicación
En el feed solo se ven el hook y la imagen, así que tienen que decir lo mismo. Una historia de tu equipo lleva una foto real de las personas. Un proceso, una lista de comprobación o un resultado llevan el documento real, una captura o una chuleta limpia que lo ordene. Una lista larga funciona bien como carrusel; el generador de carruseles te escribe el texto de cada diapositiva. Una cifra que es tuya queda bien en un gráfico sencillo.
Publicar solo texto es lo correcto cuando ninguna imagen mejora la idea. Una buena imagen ayuda a una buena publicación, pero nunca salva una floja.
Un esquema de ejemplo para un negocio pequeño
Imagina que llevas una gestoría pequeña y tus clientes siempre te preguntan cuándo deberían dejar de llevar ellos mismos la contabilidad. Eso es la pregunta de un cliente respondida en público, una publicación de la parte baja del embudo. Este esquema ilustra la forma; no es un resultado.
- Hook: la pregunta tal como te la hizo un cliente el mes pasado, palabra por palabra si puedes.
- Contexto: quién suele preguntarlo y por qué cuesta ver el momento desde dentro.
- Cuerpo: las tres señales que buscas en las cuentas de un cliente, cada una en dos o tres frases, con un ejemplo real de tu trabajo.
- Final: la idea en una línea y la petición: "Si te lo estás planteando este trimestre, reserva una llamada corta y miramos tus números juntos".
- Imagen: solo texto, o una captura de la lista que usas de verdad.